Primer viaje a Japón, octubre de 1.988 (I)

Encuentro con el Sôke, 1988.

Después de 2 años de entrenamiento con Ruy de Mendoza quiero salir de dudas y ver si el ninjutsu es el arte marcial que estoy buscando. Con motivo del viaje a Japón que organiza Ruy San, donde lleva  sus primeros alumnos a conocer al Sôke Hatsumi Masaaki, decido ir con mi esposa Julieta Laorga y con mi primer alumno cinturón negro Aurelio López, al que recuerdo con gran cariño así como a sus padres Paco y Magdalena. Salimos de Madrid vía Tokio un grupo de 11 personas, otras 2 más no llegaron. El grupo estaba formado por Ruy San (profesor), Carlos Argudo (Murcia), Ernani Pinto (Portugal), Torreblanca (Málaga), Julieta Laorga, Aurelio López y yo de Elche. De las otras 4  personas no recuerdo su nombre pues fueron como estrellas fugaces que pasaron por el firmamento de Bujinkan.
La primera anécdota de este viaje que estaba dedicado a Carlos Argudo, con motivo de ser el afortunado ganador de un viaje a Japón (sorteo que fue organizado durante el seminario de verano de 1988 en Torremolinos) es que finalmente Carlos Argudo tuvo que costearse su propio billete, “así era Ruy San”. Pero a Ruy San hay que estarle agradecidos porque gracias a él pudimos conocer a Hatsumi Sensei.

Expedición a Japón de 1988 con el Sôke Masaaki Hatsumi.

Llegamos a Noda-shi, nerviosos e impacientes nos dirigimos a la casa de Sensei  para ofrecerle nuestros respetos y regalos. Solo ver la casa nos parecía como estar viendo la casa de un cuento donde habita un brujo, nada que pensar con lo que uno se imagina (esta casa es ahora su oficina y antiguamente su consulta médica y Dôjô). Cuando llegamos a la puerta Ruy San se acerca a la entrada diciendo “simasen” y abriendo. La palabra simasen es una fórmula de cortesía que permitía presentarse en una casa y dar a conocer tu visita. No obtenemos ninguna respuesta, nuestro primer contacto con el Dr. Hatsumi ha fallado. Nos vamos y saliendo de su calle nos adentramos en una principal, entreteniéndonos con las tiendas. De repente aparece el Sôke y nos llama. Nosotros no hemos podido localizarle pero él a nosotros si, como tantas veces nos ha pasado en los viajes a Japón. Entonces sucede lo increíble, invita a Ruy San y a nosotros sus alumnos a visitar su casa, pero esta vez en su domicilio particular (un apartamento que tuvo durante años).

La casa del Gran Maestro.

En su casa por supuesto los zapatos han quedado en la puerta, hay muchas cosas en la casa, colecciones de máscaras, objetos antiguos, una fotografía de Mariko San ataviada con un traje tradicional de danza, etc. Sensei nos presenta a su esposa Mariko San, lleva la cara maquillada de blanco como si fuera a actuar. En la casa estamos todos cohibidos delante del Gran Maestro y su esposa que nos tratan exquisitamente y nos obsequian con una comida japonesa muy tradicional y a Julieta, la única mujer del grupo, la obsequian con un pastel especial solo para ella. Durante la comida el Sôke nos obsequia con el video donde entrenaba con Takamatsu Sensei, fue un momento muy emocionante, el Sôke bromea sobre el video que está muy torpe delante de su Maestro.

Tenemos que irnos pues esa noche entrenamos con el Sôke, solo un día y tantas emociones.

Volvemos a visitar a Hatsumi Sensei por la noche, en la casa en la que recibe oficialmente. Cuando llegamos numerosas personas de diferentes países esperan a la puerta, de nuestro grupo pasamos solamente Ruy San, Julieta, Ernani y yo. Ruy nos presenta oficialmente, hablándole al Sôke que yo soy un judoka 5º Dan y ex miembro del Equipo Nacional Español de Judo, a Julieta como mi esposa y Ernani como representante de Portugal. Cuando estábamos entrando por la casa vemos armaduras, armas, diplomas, fotos… y nos encontramos con esos alumnos de Sensei altos grados como Nagato, Noguchi y Kane que ya hemos visto en los primeros videos de Togakure Ryû. Si ya estábamos impresionados por esto al llegar al salón, lleno de papeles y gatos, nos quedamos pasmados cuando vemos una olla hirviendo con comida en el centro. El Sôke muy contento nos da una taza para que nos sirvamos de la olla, pero nosotros nos quedamos sin capacidad de reacción, como tontos. Entonces aparece Doron Navon, el occidental de mayor grado entonces, y se sirve de la olla hablando con el Sôke, que al vernos pasmados nos da una gran manzana roja que nos comemos rápidamente presentándonos a Doron Navon. Sensei a continuación nos regala a Ernani y a mi un daruma a cada uno, exactamente iguales y firmados por él.

Casa de Hatsumi Sensei en 1988.

Ruy aparece con Carlos Argudo también para presentarlo al Sôke y Sensei nos manda salir para el entrenamiento. Vamos saliendo y Carlos Argudo pasa por una puerta ligeramente abierta con una luz que emana especial. Entonces a Ruy se le ocurre empujar a Carlos que entra dentro de la habitación y queda paralizado del susto. Esta habitación es un altar personal dedicado a Takamatsu Sensei, llena de velas encendidas y Carlos solo repite “este hombre es un brujo, este hombre es un brujo”. Y así, con tantas emociones e impresiones especiales y sin terminar todavía el primer día en Japón partimos al primer entrenamiento con el Sôke.

José María Conejo, Shihan 15º Dan
Bujinkan Dôjô

Ver: Viaje a Japón 1988 (Segunda parte)

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