Archive | mayo 2010

Reflexiones

Este es un texto escrito por el Shihan 15º Dan de Bujinkan Dôjô Ricardo González, dirigido a sus alumnos.

Carta abierta a mis alumnos:

Empecé a entrenar Artes Marciales el día que me interesé por el Judo a los 8 años de edad; tengo pocos recuerdos de ello – pero lo que mas me viene a le mente es que yo ambicionaba de una forma especial el Cinturón Negro que llevaban algunos de los mayores. De este punto a mi verdadero comienzo en el Budô pasaron años, etapas y fases de mi infancia y adolescencia que contribuyeron a lo que soy hoy. Lo importante es que el día antes que me tenia que examinar para Cinto Negro, bajo la influencia de
unas copas seduje a una moza en un bar y cuando me fui a duchar para marchar, ella huyo con mi billetera y fui incapaz de llegar al examen el día siguiente que era a unos 120 Km. de allí.

El día que recibí el CN, me lo otorgo directamente Hatsumi Sensei en Japón ya que viaje a Japón en 1987 con un 1er Kyu. No fue una experiencia agradable ya que de 1er Kyu pase a 3er DAN y me descoloco a tal nivel que al volver a casa entrené un promedio de 18 horas a la semana para equivalar el grado. El día que me examiné para 5º DAN fue uno de los días mas especiales de mi vida, pero esto duró poco ya que al día siguiente Hatsumi Sensei me  invito a desarrollar una técnica en un Tai Kai. Ante mi gran sorpresa me dijo que no estaba bien 2 veces. A menos de un segundo de echarme a llorar en un rincón (de rabia y vergüenza de mi mismo) me encontré con Oguri San y Sennoh San que me explicaban que mi técnica básica era muy pobre y que fuese a Japón para mejorar. Esto fue en 1990, hoy en el año 2010 el Sensei aún me llama Toma-Toma, mi técnica ha mejorado, he sobrevivido y veo la vida de otra manera. El Budô es Sangre, Sudor y Lágrimas. Entrenar en mi Dôjô significa vivir el NIN de Ninja (Perseverar y Resistir), también es muy importante entender que no me hace falta ninguno de vosotros (y me imagino que viceversa) y debido a esto elijo yo a quien yo quiero en mis clases. Hay 2 factores que me revientan: el egoísmo y la maldad. Entrenar en un Dôjô de Togakure Ryû significa vivir según los estándares impuestos por los 34 Sôke de el Ryû-ha, significa luchar por ser algo más que alguien que va a hacer algo como jugar al ping-pong, tomar un curso de Inglés o salir con el novio a tomar el fresco…

Solo hay 2 personas que han conseguido llegar al 4º DAN en mi Dôjô, hoy los 2 son
15ºs DANES y aparte de ser unos Budokas de Gran Calidad ambos son EXCELENTES PERSONAS. Hoy llegar a 4º DAN en mi Dôjô significa tener el nivel de combate de cuerpo a cuerpo equivalente al de  un miembro de las Fuerzas Especiales con 22 años de experiencia, un conocimiento del Espíritu y Cuerpo equivalente a un Universitario de 4º curso y una capacidad de tolerancia al dolor y adversidades muy por encima de lo normal.

¿PARA QUE QUIERES ESTO?; a mi me han intentado matar varias veces, algunas noches amanezco en medio de sudor y ansiedad y por si fuese poco poseo una enfermedad deletréese ALCOHOLISMO contenido 15 años  (y si DIOS quiere 150 años más) que me puede costar la vida (y quizás la de otros) si pierdo el control, vivo cada día en el filo de la Katana.

Enseñar y poner esto en manos de una persona egoísta o mala es algo que va en contra de todo lo que soy y represento. Por lo tanto lo que espero es que una vez adquiridos estos atributos, viváis el Budô 24 horas a día y seáis capaces de hacer algo por vuestra familia, comunidad y País día a día con la Luz que emana de vuestro Corazón y la sabiduría que emana de vuestra Mente, mas a mas en caso de verdadera necesidad estar dispuestos a arriesgar vuestra propia vida para proteger a personas indefensas e inocentes. Yo he arriesgado mi vida para salvar otras, esto no me hace un héroe, esto me hace ser más feliz, más fuerte  y brillar con más  fuerza. Ser Ninja es comprender que la diferencia entre un guerrero y un terrorista / criminal es que un guerrero nunca  atacaría a un ser indefenso / inocente, robaría algo que no le pertenece o que jamás ejercería el mal sea cuál  sea su vertiente o situación.

El camino a 4º DAN es largo, pero el tiempo vuela, hay Dôjô en los cuáles por unos duros (a veces muchos), un poco de adulación y respeto os enseñaran algo similar, la puerta es grande pero mi abrazo al que decide quedarse es muy fuerte.

Ricardo González.

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Ruy de Mendoza (Ruy San)

Introdujo el Ninjutsu en Portugal y España básicamente, así como en algunos países de Sudamérica y Europa.

En España se establece en Madrid en 1985 para luego instalarse definitivamente en Torremolinos. Es de justicia hacer una reseña del profesor Ruy de Mendoza ya que gracias a él comenzamos la mayoría de los actuales 15º Dan pioneros, y con nosotros otros que han sido 15º Dan después; lo que nos permitió conocer a al Sôke Hatsumi.

Yo contacté con el profesor Ruy en 1986 en Madrid; a partir de ahí mi mujer Julieta Laorga y yo entrenamos bajo su dirección, siguiéndole a numerosas ciudades de España hasta 1989.

En 1988 y 1989 viajé a Japón en dos viajes organizados por él.

Ruy ha sido el profesor que ha reunido el mayor número de participantes en sus seminarios. Recuerdo en los Matsuri de verano en Torremolinos hasta 400 personas.

Fue quien trajo al Sôke por primera vez a España en el Tai Kai de Torremolinos de 1990. también le llevó por primera vez a Barcelona y organizó también los Tai Kai del año 91 y 92. En este último Tai Kai de Torremolinos el Sôke, harto ya de sus innumerables excesos, le cortó las alas y empezó su decadencia.

Falleció el 6 de abril de 2005 en Torremolinos.

Descanse en paz.

Un mensaje de Hatsumi Sensei para los Shidoshi de la Bujinkan

JIBUN DE NARAI

(APRENDER POS SI MISMO DE MANERA NATURAL O POR INERCIA)

Muerte y vida están conectadas. Como el “In-yo” (Yin-Yan). Este es el tema de enseñanza de este año (2001), como el imán y el metal, vida y muerte se atraen la una a la otra, siempre acercándose. Si naces, si te es concedida una vida, la muerte es inevitable. Cuando la muerte venga, no te asustes ni te sorprendas. Entra en el ritmo de la vida. Armonizase con ella. Este es el tema de este año (2.001). Por esta razón les digo a mis alumnos que no importa lo habilidoso que uno sea en las Artes Marciales o incluso el Ninjutsu, si no pueden alcanzar este equilibrio o ritmo. Esta es la base de Kihon Happo, no las formas. Si continuas practicando la forma no conseguirás ningún resultado real. Centrarse solo en las formas es una manera infantil de entrenar. Incluso hay ocasiones en que la forma será la que haga que te maten. A menudo oigo a mis alumnos discutir sobre tópicos como “Este Kamae debería ser así” o “La ejecución o corrección de esta forma sería así”. Las luchas reales y las auténticas batallas no son nunca correctas, en forma o espíritu. No se trata de eso. Si ves que tu oponente es fuerte irás y cogerás un rifle y “boom”. ¿Verdad?, muy simple, ¿verdad? Esta clase de sentido común o “evidencias”, son importantes. Por eso enseño a mis alumnos:

JIYU-NI   ATARI MAE-NI

JIBUN DE NARAI   JIBUN DE IKIRO

De forma sencilla aprende por ti mismo y vive por ti mismo.

Aunque tengo muchos alumnos no les necesito; pero ellos siguen viniendo a verme ¿verdad? Porque les enseño como enseñarse a si mismos. Por eso vienen a mí. Pero esto es muy diferente de construir un Ryû Ha y cosas así. Este es el auténtico Camino que enseño. A mí alrededor tengo muchos amigos fuertes de muchos países. La mayoría son personas que han tenido que sobrevivir a guerras en sus propios países. Ellos son el autentico tema, auténticos guerreros. Nos entendemos mutuamente a cierto nivel. Mi entrenamiento con Takamatsu Sensei que he hecho consciente sobre esta clase de personas y de nivel. Es como si fuéramos nuestra propia clase o casta. Incluso tu Sean, has tenido que luchar por tu vida en varias ocasiones. Incluso apuñalado por la espalda tuviste valor y una mente fría que te ayudó a sobrevivir. Pero tu pobre oponente, ja, ja, ja… Los malos chicos siempre están planeando algo retorcido, son gente de “grandes ideas”. Siempre con algún tipo de engaño, pero es importante desarrollar la mente para soportar a esta clase de gente, aprender a percibirlos. Mi forma de hacerlo es no pensar nunca en nada en absoluto. Ya me conocéis, normalmente no estoy pensando en nada en particular. Se trata de dejarlo pasar, fluir. Esta es la mejor forma de guiar a  vuestros alumnos. Así es como entrenáis conmigo. Cuando mis alumnos senior japoneses cometen errores y eligen el mal Camino les hecho una reprimenda. Lo mismo hago con todos mis alumnos por todo el mundo. No tengo fronteras. No les oculto nada, a los que no son japoneses. Lo hago todo con el fundamento Man To Man. Así es como ha sido siempre. Si no lo enseñase de este modo, mis alumnos podrían morir cuando la oportunidad se presentase. Sería algo muy triste para mí. Por esto no enseño de una forma extraña o poco natural. Enseño a la gente a enseñarse a si mismos. Libremente.

Hatsumi Sensei Sôke

Nuevos Grados en Bujinkan Alicante

Hatsumi Sensei, sôke de Bujinkan Dôjô, ha otorgado nuevos grados a miembros de Bujinkan Alicante.

Concediendo a Jorge Conejo el grado de Shihan 10º Dan y a Javier Conejo el grado de Shidoshi 7º Dan.

Estos grados han sido concedidos por el Sôke de manera directa.

Enhorabuena a los dos.

Jorge y Javier Conejo junto al sôke Masaaki Hatsumi en el Hombu Dôjô, en Japón octubre de 2005.

Viaje a Japón 1988 (2ª Parte)

Shugyo: El entrenamiento

Mi primer contacto con el entrenamiento desde el punto de vista técnico fue muy desalentador, dado el desconocimiento de kihon (fundamentos) ya que todo lo que es natural hoy en día practicar era para nosotros nuevo. Kihon Happo, Sanshin no kata sobre todo y otros principios básicos de bô, hanbo, shinobigatana, etc. Esto era sobre todo evidente con los Shihan japoneses. Ese año recuerdo que teníamos más relación con Ishizuka Shihan, aunque también entrenamos con Nagato Shihan, las clases con el Shihan Ishizuka eran básicas y tenía unos Shidoshi ayudantes muy exigentes técnicamente. Trabajamos el Sanshin no kata y el Shidoshi que practicaba conmigo en cada acción me repetía “no power” constantemente y yo pensaba sino hago ninguna fuerza. El Judo de competición me marcaba y había que hacer un cambio a otra forma de práctica más sutil. En este viaje Sensei siempre se dirigió a mi como “Judoman”.

El Sôke

Conocer al sôke ha sido la cosa más impactante en artes marciales, teniendo en cuenta mi 5º Dan de Judo, el conocimiento de muchos maestros importantes y en varias disciplinas marciales. Pero ver moverse al sôke por primera vez me produjo una emoción tremenda, un sentimiento especial, pensando que tenía el gran privilegio de ser contemporáneo de una persona tan especial y luego poder ser alumno directo suyo. Mi impresión fue tal que en ese momento el ninjutsu de Bujinkan pasó a primer plano y empezó mi gran cambio de Budô deportivo al Budô original, real, sin dejar de agradecer todos los conocimientos anteriormente conseguidos en Judo a mi Maestro Lee Young y cuantas personas me han enseñado en el camino marcial. Aunque por razones de tener todavía clases de Judo todavía compartí el Judo con el ninjutsu; a partir del año 1992 me dediqué sólo a la práctica del ninjutsu. Los entrenamientos en Japón se hacían en los diferentes dôjô de los Shihan, Hatsumi Sensei iba rotando por los dôjô de Ishizuka, Someya, Kobayashi… la mayoría eran en el del Shihan Ishizuka, que era grande (dôjô ya desaparecido) situado en kashiwa. La forma de moverse del sôke, como fluía, como se deshacía de sus oponentes sin movimiento aparente. Recuerdo un día en que Ruy San nos dijo: -Hoy no hay shugyo así podéis iros al alojamiento. Eran las 6 o las 7 de la tarde y mi mujer Julieta y yo decidimos dar una vuelta por las inmediaciones de la calle del sôke, cuando nos encontramos a Ruy merodeando por allí, se ve que su intención no era ir al alojamiento. Así todos, incluido el único alumno y mi primer cinturón negro, Aurelio López, nos dirigimos a la calle del sôke. Allí un shihan japonés nos vio y se lo dijo al sôke, que nos hizo entrar en su casa. Como íbamos de paseo no llevábamos traje de entrenamiento. Sensei preguntó por los demás y se enfadó mucho con Ruy San porque después del entrenamiento quería llevarnos a cenar; así fue como acabamos entrenando con la ropa de calle. Julieta llevaba un vestido y yo chaqueta y pantalón de vestir. A Julieta finalmente le dejó el shidoshi 7º Dan Kobayashi un traje, por eso a ella se la ve con la graduación de 7º Dan. Este entrenamiento fue muy duro, por los golpes del sôke. Decía que esas técnicas eran para matar, estaba realmente enfadado. En una de las veces que me sacó para demostrar este nivel me dejó un brazo paralizado más de cinco minutos y el siguiente golpe era a la tráquea. Se apiadó de mi, ya estaba bastante “acojonado” y decidió dejar un pobre conejo vivo. Menos mal que luego nos invitó a cenar y fue un momento muy especial, verdaderamente como todos los que vivimos allí en Japón con él.

Sensei dijo que lo verdaderamente importante es que no habíamos ido a Japón por una cuestión técnica, sino que habíamos ido a “comprender”.

Sus kuden nos los transmitía en cada entrenamiento. Expongo algunas de sus enseñanzas orales:

–         “Si una persona es muy fuerte en una técnica, por ejemplo uchi mata o la técnica que sea, es fácil controlarla, por eso es mejor no tener técnica ninguna, hay que estar en vacío”.

–         “El Budô no tiene que ser como una fotografía bien hecha, sino como una foto espontánea”.

–         “En una situación real no hay que actuar de una forma controlada, sino que hay que hacerlo espontáneamente”.

–         “Muchas cosas se pueden entender por vídeo o TV pero el Budô hay que practicarlo, ejecutarlo, sobrevivir en una situación real es lo más importante. Lo que enseño no son formas de competición, sino para sobrevivir”.

–         El año pasado fui a Londres (Tai Kai Londres 1987). Fui a curar las artes marciales, fui como un doctor para curar las artes marciales. Todos nosotros somos doctores, como médicos curando el arte marcial para mostrar el verdadero Budô”.

Este viaje para Julieta y para mi fue muy intenso, un trato exquisito para con nosotros tanto del sôke como de sus shihan para con nosotros y el grupo. Volvimos a España con tanto que decir como para escribir un libro, con mucha fuerza y energía, habiendo encontrado el Maestro tanto tiempo buscado, ese Maestro del Budô y de la vida. Y así hasta el día de hoy.

De este viaje formado por 11 personas hoy solo quedamos Ernani de Portugal, Carlos Argudo de Murcia y Julieta y yo de Elche. También desaparecieron algunos shihan o shidoshi japoneses. Esto es como una constante en el camino, cada viaje a Japón, a algún Tai Kai o cada año personas se van quedando en el camino.

En el Budô como en la vida se camina paso a paso, pero siempre adelante, aunque no se sepa como, resistiendo, perseverando (nin); el camino marcial nunca acaba.

Buen entrenamiento.

José Mª Conejo, Shihan Bujinkan Dôjô.

Ver: Viaje a Japón 1988 (Primera parte)

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